Una agenda 2030 Complutense

Liderazgo, alianzas y programas para una sociedad justa y sostenible

La Agenda de Desarrollo Sostenible ha generado un notable consenso en torno a su propuesta, a los objetivos que formula (los 17 ODS) y a las metas que propone.

Este consenso se fundamenta esencialmente en el concepto de sostenibilidad que define, según el cual, el crecimiento económico solo podrá mantenerse si se basa en la protección del medio ambiente y en la erradicación de las desigualdades sociales. Las instituciones públicas tienen la responsabilidad de situar en el eje de sus acciones esta noción de sostenibilidad, la narrativa y la filosofía de la Agenda 2030.

La ciencia y el conocimiento científico son elementos fundamentales en el diseño y aplicación de las medidas necesarias para un desarrollo sostenible. Todas las áreas de conocimiento están y deben estar implicadas en esta labor. Además, las universidades públicas tienen la vocación de constituirse en contextos inclusivos y que fomenten la incorporación y convivencia de todas las personas. En esta línea, la Universidad Complutense debe asumir su papel de liderazgo a través del alineamiento de sus políticas y programas con la Agenda 2030. Para alcanzar dicho objetivo, propongo una lectura de sus contenidos en torno a cinco elementos.

En primer lugar, la vocación transformadora que subyace a los ODS. Se trata de cambiar las condiciones actuales que dibujan un futuro incierto para las generaciones más jóvenes. La UCM contribuirá a detener el deterioro medioambiental y a reducir las desigualdades, trabajando por la construcción de una sociedad sostenible y justa, una sociedad para todas las personas.

En segundo lugar, esta transformación requiere de liderazgos sólidos y amparados por elementos de legitimidad, y la Complutense está más que dispuesta a liderar la consecución de los ODS a partir de la legitimidad que nos confiere el conocimiento y la responsabilidad social.

En tercer lugar, el alineamiento de la UCM con la Agenda requiere la participación de todos los sectores de nuestra comunidad: estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios y la adopción interna de medidas de reciclado, energías renovables, eficiencia energética, movilidad sostenible, etc. en las que ya estamos trabajando.

En cuarto lugar, nuestra lectura de la Agenda 2030 debe ser crítica para evitar que los ODS se conviertan en frenos para el propio desarrollo de la Agenda. Así, por ejemplo, los ODS no se ocupan adecuadamente de la necesidad de abordar la inmigración y el refugio, pero ambas realidades son reconocibles en el espíritu y contenido de la agenda. La Complutense ha apostado y apostará decididamente por la gestión inclusiva de la diversidad étnica y sociocultural, algo que desborda los 17 ODS pero que, obviamente, está en el centro de la acción propuesta por la Agenda 2030.

Por último, es esencial la formación de alianzas interinstitucionales, y en este punto el potencial de nuestra universidad es desbordante. Durante los últimos cuatro años hemos tratado de fortalecer especialmente esta vocación de liderazgo social, y será uno de los ejes de los próximos cuatro: la apertura a la sociedad, al mundo, formando alianzas que permitan avanzar en el alineamiento de las instituciones públicas con los objetivos de desarrollo sostenible.

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